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» Recepción en la galería de Nathalie Castet

Nathalie Castet

Nombre : Castet

Nombre de pila : Nathalie

Descripción : Nací de una familia de los viejos barrios bordelés, en 1962, un de estos viejos barrios que tienen un alma.
Los primeros dibujos que vi eran los que esbozaba mi abuela maternal cuando creaba modelos de costura. Después de bosquejos sabios, las sedas y las cotonadas ocupaban volúmenes equilibrados y elaborados.
Mi padre dibujaba la anatomía durante sus estudios con una determinada subvención, el mismo seguramente que sus antepasados quienes hicieron pinturas de aceite y cuyas paredes de mi infancia se adornaban.
Hacia 16 años tomaba cursos de dibujo para perfeccionar las líneas, ilustraba los primeros poemas que escribía en llenos y en perfiles, a la pluma y a la tinta.
Yo me puesto rápidamente a la costura, dibujando mis primeras colecciones y burlándose mis primeras telas en la plaza San Miguel en los viejos barrios de Burdeos.
Es estudiando los volúmenes de las composiciones florales de mi esposo que la acuarela me apasionó durante una decena de años, dejando lugar poco a poco al pintura de aceite y a la de acrílico cuyos tonos y textura me quitaban.
Yo tomado de los cursos particulares ante varias personas que me abrieron horizontes en cuanto a las mezclas pinturas, especias, distintas materias... para Kim y Ousseynou, las "mezclas" no tenían límites.
De los cursos académicos a los delirios ilustrados, todo se construyen, nada no es al azar incluso, no el abstracto que me gusta especialmente.
La mirada del otro penetra a lo sumo profundo de la tela, buscando a pesar suyo una forma conocida que lo tranquiliza.
No encontrando nada de todo eso se deja llevar por las formas y a los colores, les gusta o rechaza... es el objetivo de la obra. Sobre todo que su mirada no desliza sobre el mensaje sin detenerse.
Pintar para mi es una meditación y un reparto. Recojo un mensaje y el cuadro se construye durante semanas o meses. Las formas y los colores se entremezclan hasta que sobre mi pantalla mental aparezcan completamente equilibradas... puedan entonces invadir la tela donde la materia va a darle toda su dimensión. Resulto de sus horas de trabajo derrengada pero ligera de la influencia que tenía la obra sobre mi. El agotamiento deja lugar a la serenidad. Toda tensión desapareció. La comunión con la tela a todo eso de mágico. Es una marcha hacia otros y hacia sí al mismo tiempo. Es una jubilación dentro sí para un nuevo nacimiento, emocionante cada vez.

 



© 2007 Nathalie Castet.